Yo me crié en un entorno familiar, pero un buen día, con 3 añitos, mi madre decidió mandarme a la guarde. Pero no una guardería normal, no, una e monjas.

Solo estuve allí un año, al siguiente empecé el cole, por lo que no tengo muchos recuerdos.

En realidad solo tengo un recuerdo, que me traumatizó para siempre.

Las monjas nos pasaron a todos unas hojitas de estas de Pinta y Colorea. El dinujo en cuestión era un pato con un paraguas.

La monja me regañó porque lo pinté de azul, me decía que era poco realista, que a ver dónde había visto yo un pato azul.

Me dejo sin mi vaso de leche porque la respondi que yo nunca había visto un pato con paraguas.

Qué crueldad.