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Terra
La Coctelera

Escatológicamente hablando

Lo que más odio de una gastroenteritis es que no puedo tirarme un pedo a gusto.

Es como la lotería, no sabes cuando te va a tocar.

El patitio feo

Yo me crié en un entorno familiar, pero un buen día, con 3 añitos, mi madre decidió mandarme a la guarde. Pero no una guardería normal, no, una e monjas.

Solo estuve allí un año, al siguiente empecé el cole, por lo que no tengo muchos recuerdos.

En realidad solo tengo un recuerdo, que me traumatizó para siempre.

Las monjas nos pasaron a todos unas hojitas de estas de Pinta y Colorea. El dinujo en cuestión era un pato con un paraguas.

La monja me regañó porque lo pinté de azul, me decía que era poco realista, que a ver dónde había visto yo un pato azul.

Me dejo sin mi vaso de leche porque la respondi que yo nunca había visto un pato con paraguas.

Qué crueldad.

Desperezándome

Buf, qué pereza volver a escribir, tengo la impresión de que las letras del teclado cada día están más separadas, más duras, más reacias a mis caricias digitales.

O eso, o que las migas de los bocatas que me meto delante del ordenador están obstruyéndolo.

Malas palabras

Muchas palabras tienen significados que no son demasiado acertados. Por ejemplo, cuando se refieren a personas, ¿por qué los llaman camellos cuando quieren decir hijoputas?

Ya volví, que no de-volví

Pues sí amigos, ya estoy de vuelta, siento no poder haber plasmado mis oscuras intenciones en este pequeño cuaderno, pero ya estoy bien.

Os cuento la historia, para que no me peguen: esto era un día que estaba estresado y me tome un suspiro. Pues resulta que estaba caducado y hasta ahora, pues en cama psíquica todo el día.

Desvelando secretos

Voy a desvelar cómo nace mi inspiración.

Antes de nada, la inspiración solo sale si no estás delante del ordenador. No sé si es que están en frecuencias diferentes, pero es así. Debes salir a la calle, aunque solo sea para comprar el pan, un paquete de chicles o un paquete a secas. La cosa es tomar aire fresco.

Por ejemplo, esta mañana he ido al banco a hablar un poco con mi cajera y, de paso, a actualizar mi cartilla. No sé cómo, pero ha llegado a mis manos una moneda de 50 céntimos. Y era de Luxemburgo, así que valía un pastón, más de diez mil veces su valor.

Me han entrado ganas de un chicle y no tenías más suelto, así que utilicé la moneda. Qué bien me ha sabido el chicle.

Sí, era de esos chicles que todavía llevan azúcar, vamos, una reliquia. Pero en esto que me encuentro con un amigo y al saludarle me lo tragué.

Como es lógico acabé escupiendo en la cara de mi amigo, de forma totalmente involuntaria, claro está. Que el cabrón me quitó a mi chica, pero yo soy un hombre muy respetable. Ahora, si lo cojo le voy a...

Menos mal que tengo este blog para canalizar mi furia, por eso estoy escribiendo esto. No me acuerdo de qué escribía, supongo que de alguna chorrada.

Soy herbívoro y carnívoro

Desde pequeñín no me ha gustado nunca comer pescado.

Y tiene una razón muy lógica: me dan mucha pena los pezqueñines.

¿Acaso el anuncio no decía "Pezqueñines, no gracias, hay que dejarlos crecer"? ¿Para qué, para comérnoslos? Yo siempre que veo una merluza veo reflejado en sus ojitos el pezqueñín bailarín de la tele.

Es como si comiera bambis, o dumbos, o pinochos, mi mente ya no puede concebirlo.

Baja abajo

Hoy he visto en un ascensor de una biblioteca pública el rótulo "Planta baja". He pulsado y he calculado que mediría de alto 4 metros y medio.

No puedo concebir cómo será la alta...